Más empleo que el sector naval

Publicado en el Diario Vasco el 3-12-11.
Mañana, coincidiendo con la apertura de la gran feria de la cultura vasca de Durango -que protagonizará Galicia, la invitada de honor de esta 46 edición-, en el Pazo da Cultura de Pontevedra cerrará sus puertas Culturgal, la gran feria de la cultura gallega. No es casual que Culturgal sea la Feira das Industrias Culturais, denominación que supera ampliamente el espacio delimitado por el libro y el disco que dominan en cartel de identidad de la Azoka de Durango, en fase de reflexión y transformación en lo que respecta a sus campos de interés.
Tampoco es casual que la potente presencia gallega en Durango llegue precisamente de la mano del mismo Culturgal y de Agadic, la Axencia Galega das Industrias Culturais, plataforma institucional de vocación transversal integrada en la consejería de Cultura de la Xunta. Porque, pese a que reconozcan que todavía están dando los primeros pasos, por lo menos formalmente Galicia ha avanzado más que Euskadi en la consideración del sector cultural como sector productivo, como industria.
Sergio Lago, director de Culturgal, recuerda que «en los últimos años se han consolidado varias asociaciones sectoriales con un trabajo muy profesional, y una de las reclamaciones era, además de tener datos sobre el sector de la cultura, ser considerados como industrias culturales e ir abandonando esa idea subsidiaria que se tiene de la cultura». Los primeros datos -17.500 empleos, 1.500 millones de facturación, 2% del PIB-, permitieron comprobar, por ejemplo, que las industrias culturales tienen en la actualidad tantos trabajadores o más que sectores tan emblemáticos, y tan apoyados por las instituciones, como la construcción naval, la pesca o el automóvil. Y, pese a ello, «nunca han tenido la misma consideración», subraya Lago, reconociendo que, pese a la existencia de subsectores potentes como el libro y las artes gráficas, en general el sector de la cultura está muy atomizado.
Comparte esa visión Juan Carlos Fernández Fasero, director de Agadic, que procede del sector y en la actualidad considera su trabajo en la administración autonómica gallega como «una tarea de apostolado, porque cuesta que entiendan, aunque ya lo están empezando a hacer, que la cultura es también un negocio que genera riqueza y del que la gente come y vive». Un sector que por sus características necesita, y hasta ahora no tenía, programas de formación específicos o líneas de ayuda y financiación que contemplen las especificidades de unas industrias que no siempre se asemejan a las que se consideran convencionales y, en consecuencia, «normales».
Pese a esa singularidad que no siempre encaja en la norma, la industria cultural es sin embargo, y así lo subraya Fernández Fasero, «una de las que mejor está capeando la crisis. Hay destrucción de empleo, claro, pero es mínima comparando con otros sectores». Datos externos avalan también la relativa buena forma del sector cultural gallego. En 2010, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística constató un desplome de caso el 30% en la producción editorial española. En Galicia también cayó, pero la mitad, un 15%.
Lago y Fernández Fasero también están de acuerdo en que para una comunidad de 2.800.000 habitantes la llave del futuro está en el exterior. En el caso de Galicia, además, la lengua propia no solo no se entiende como un límite, sino que se presenta como una gran oportunidad. En Galicia, según datos del Instituto Galego de Estatística correspondientes a 2008, el 56% de los habitantes de la comunidad hablan más el gallego que el castellano, aunque el porcentaje, baja al 30% cuando refleja el número de gallegos que siempre hablan en gallego y se reduce aun más cuando los criterios de corte son la lectura y la escritura.
En cualquier caso, más allá de sus fronteras los gallegos tienen eso que llaman la lusofonía, más de 240 millones de personas que, con todas las peculiaridades que hay que tener en cuenta y todos los ajustes que hay que hacer, comparten universo lingüístico. Las expectativas de la industria cultural gallega con respecto a la internacionalización son fundadamente positivas.
Las piezas más importantes
La sintonía entre Lago y Fernández Fasero sigue siendo total a la hora de reconocer que la mejor estrategia y todos los medios puestos a su servicio sirven de poco si no funcionan los dos extremos de la cadena, las piezas más importantes de la misma: los creadores y el público.
Estos días, Culturgal está poniendo a disposición del público, tal como lo hará a partir de mañana Durango, el grueso de la producción cultural gallega. Más de 120 entidades presentarán sus novedades y también serán muchos los autores presentes en la feria. Aprovechando la coincidencia, un rápido test de conocimiento de cultura gallega contemporánea. Estos días visitan Culturgal los escritores Antón Piñeiro, Federico Coche, Xulia Alonso, Manuel Rivas, Domingo Villar y Fran Alonso, entre otros. En lo que respecta a la música, por el Patio de Culturgal habrán pasado al final de esta edición, entre otros, Vai, M. Carballo Trío, Pentalfa, Das Kapital, Combo Dinamo, Pedrito Diablo y Los Cadáveres, Assemby Point, Riobó y Patricia Moon. La pregunta es la siguiente, ¿a cuántos conoce?
La respuesta, salvo conocimiento superior a la media de la actualidad cultural gallega, es fácil de imaginar, e incide en uno de los aspectos que destaca Juan Carlos Fernández Fasero: la importancia que tienen para la difusión de la cultura gallega algunos creadores que han dado el salto a mercados más amplios y, sin embargo, siguen absolutamente comprometidos con su lengua y su cultura. Por ejemplo, un nombre en el que seguramente habrá reparado, el escritor Manuel Rivas. U otro que tal vez recordará, aunque no aparece en la lista, Suso de Toro, que hace unos meses se despidió de la escritura profesional a través de su blog. La literatura gallega, sin embargo, es una realidad mucho más extensa y más joven que iniciativas como Pulp Books, que edita en castellano las obras más recientes y de mayor éxito de autores gallegos de la última hornada, están ayudando a difundir.
Otro tanto puede decirse de la música. Hay muchas posibilidades de que la primera respuesta a la pregunta ¿a quiénes conoce? sea el grupo folk Luar na Lubre, oficialmente nombrados embajadores culturales de Galicia. Los más veteranos recordarán también a los incombustibles Milladoiro o la década que, hace ya mucho tiempo, protagonizaron Os Resentidos de Antón Reixa, cuya conferencia inaugura mañana al mediodía la Azoka. O a dos ejemplos de cómo la tradición puede ser pura vanguardia, como los gaiteiros Cristina Pato y Carlos Núñez. Pero, obviamente, hay muchísimo más. Y mucho de lo que a la mayoría nos queda por conocer de una cultura que comparte muchas cosas con la vasca estará al alcance de todos en Durango.